31 de octubre de 2016

Cuando llega Halloween

Y dura cuatro días. Sí. Ni más ni menos. Llevo celebrando Halloween desde el viernes. De hecho dura dos semanas; mi familia lleva yendo a "Halloween parties" desde antes de que yo tuviera disfraz. ¡Ah, no!...¡si no tengo disfraz! 

Para variar, Vega lleva un mes entero emocionada con Halloween pero hasta el último día no sabe de qué se va a disfrazar. Quiero calabaza. De las gordas. Gordazas. Enormes. Redondas. De las que molestan en los bares. De las que hacen que tus piernas se separen al caminar. Busco en Amazon (en Amazon hay de todo, seguro que encuentro algo). ¡EQUILICUÁ! Lo tengo. Mi traje de calabaza que me hará parecer regordota y redonda (como ese día en Salinas, Silvia). PD: De esto hace 3 semanas ya.

Llega al día siguiente. ¡¡¡QUÉ EMOCIÓN!!! Salto por la casa porque está aquí mi paquete. Los niños me miran como diciendo: vaya tía loca que hemos metido en casa, ¡telita!. Se emocionan conmigo y lo abrimos entre todos. La caja no es muy grande en realidad. No se si ahí cabe una calabaza gordaza. Pero mi emoción continúa. Lo abro. Tela de disfraz. De la fina. La finísima. Desilusión. Pero no quiero perder la esperanza. Seguro que tiene algún mecanismo que al ponerla en el cuerpo engorda. FAIL. Ni engorda ni ná de ná. Soy una calabaza fea. Fofa. Muy fofa. Da pena mirarlo. Quiero llorar. Guardo el paquete tal y como me había llegado. Amazon, engañadores, timadores, malditos. No vuelvo a confiar. Pero no miro otras posibilidades. Por si de pronto el día de Halloween fuera a volvérmelo a probar y engordara de pronto. No pasa. Ilusa de mí.

Día antes de Halloween. La calabaza no ha engordado. Yo no tengo disfraz. Empieza el show. 30 $ en maquillaje, pestañas postizas y spray blanco para teñirme el pelo. Pruebas. Pruebas y más pruebas. 



Después de 135.246.435 pruebas de maquillaje, solo queda elegir la ropa. No voy a comprarme más. La calabaza fofa fue suficiente decepción. Tengo que apañármelas con lo que tenga por casa. Ehm... Dilema. Tengo que disfrazarme viernes, sábado y lunes. Y de diferentes cosas, por supuesto. Fiesta. Mi armario de repente parece las rebajas de Primark.

¿Y por qué no salimos el viernes de tranquis y solo maquilladas y así facilitamos las cosas? ¡Hecho! Fácil. Ropa negra. "Hot", porque aquí el Halloween de miedo no existe, sino que se ha convertido todo en una excusa para enseñar carne (así de triste, sí). Pero yo sigo queriendo dar miedo. Un Halloween sin miedo es carnaval, y eso ya tenemos en febrero.

Así que allá vamos. Las tres Marías (bueno, las dos Marías y la Lara). De negro, poco sexys y dando miedo. De fiesta por Seattle. Por primera vez.


Y cómo no, al estilo americano. Con una hamburguesa con patatas fritas y BATIDO DE CHOCOLATE (Sííí, no os lo perdáis, los americanos comen la hamburguesa y patatas con batido, por si las calorías eran pocas, y lo más alucinante: ¡¡¡MOJAN LAS PATATAS EN EL BATIDO!!!). Pero solo valen 2 $. Así que no hay excusa. Alegría pal cuerpo, Macarena. 

Salimos por Capitol Hill (un barrio mezcla entre Chueca y Malasaña) viendo chicas en bañador, chicos en tanga y demás disfraces extremadamente sexys, y que te hacían tiritar solo de imaginar el frío que debían estar pasando esas "pobres personas". Chicos que llegan a tu mesa al estilo americano (posiblemente solamente yo me entienda con "al estilo americano", pero es así como suele pasar en las películas) se acercan y te dicen todo lo "cool" que eres: "cool make up!", "cool name". "cool accent", "cool ____ (inserta todo lo que pase por tu cabeza)". Gente por la calle. Mucha. (Sí, parece algo lógico si lo ves desde la perspectiva española, pero aquí aún no lo había llegado a ver). Alcantarillas de las que sale humo (también muy americano). Bares de los que te echan a la 1.30 a.m. Puestos de perritos calientes. Bailes por la calle. Ubers gratis. Gran noche, en definitiva.




Al día siguiente la fiesta continúa. Con disfraces diferentes (Gracias Sabrina por dejarme usar tu increíble disfraz de... ¿novia cadáver?).


Pero esta vez más americano, si cabe. "Halloween house party". Nos han invitado a una fiesta en la que no conocemos a nadie. Llegamos a la entrada (dos horas después, al estilo español) y no hay nadie. Raro. Nos hacen pasar. Supuestamente debía haber 70 personas. Bueno, hay comida, suficiente. Nachos. Queso. Más queso. Más nachos. Salsa roja. Más queso. Nachos. ¡CUPCAKES! Más nachos. Eh... ¿qué son esos vasitos? GELATINA DE VODKA Y FRESA. "Don't you eat this in Spain?"... Hm.... Nope. Vasos rojos de plástico típicos americanos. Solo falta el ponche y sería total.



10 minutos más tarde... 70 personas. Esto empieza a parecerse a una fiesta. Bajamos al sótano que resulta ser "sala de baile". Nos hacemos con el ordenador. Españoles DJs... Malo... Carlos Vives. Enrique Iglesias. Reggeton. Mucho reggeton. Creo que los americanos quieren matarnos. ¡Pero por fin! Esta gente no sabe lo que es la música de fiesta. 


Para terminar con Halloween, el lunes vamos a salir ocn la familia a hacer Trick or Treat. Para variar, la emoción me puede. Trick or treaaat??? TRICK OR TREAT?? Sueño con ello. Parece ser que no vamos a quedarnos por el barrio. Vamos a ir a Seattle a hacerlo. Y así es. Pero no es lo que esperaba. Vamos por las tiendas. Ni siquiera se dice trick or treat. No hay treat. Nada de huevos en la pared de la casa. Nada de bromas pesadas. Siempre hay caramelos y dulces. Y encima, no me da tiempo a disfrazarme. Desilusión. 

¡Pero eh! Para compensarlo, el domingo fui a hacer hiking (bueno, no tan hiking, solo un paseito) a uno de los sitios más impresionantes que he visto hasta ahora aquí: Snoqualmie Falls. Una cascada a media hora de Bellevue que deja simplemente con la boca abierta. Eso sí, mucho turista. Todo hay que decirlo.
PD: El edificio que se ve justo encima de la cascada es un Hotelazo. HO TE LA ZO. Una pasada. 




Ya no escribo más, que me he dado cuenta de que os estoy dando una paliza algo grande hoy. Además es tarde y hay que dormitar.

Tito, siento no escribir nada de mi trabajo, pero no es tan interesante como esto. La próxima prometo escribir algo más acerca de lo "importante" y no tanto de lo "divertido". Prometido Tito.

¡Buenas noches, días!

24 de octubre de 2016

Cuando hacemos nuestro primer hiking

Y no solo nuestro primer hiking. También nuestro primer Meetup. Meetup es una aplicación donde gente de diferentes edades, con distintos intereses y hobbies, de distintas partes del mundo, organizan eventos donde conocen, además de nuevas experiencias, mucha gente nueva.



Lo escuché por primera vez hace un par de semanas. Y después de apuntarme a 10 y no asistir a ninguno. POR FÍN, lo logré. No podía más, llevo aquí casi un mes (y tan casi, quedan tres días), y aún no había hecho ninguna ruta. ¡PERO SI LO MEJOR DE AQUÍ SON LOS PAISAJES! Así que me decidí.
-Hi, my name is Vega and I am new in Bellevue... I would love to explore the area and go hiking but... you know... I don't have a car. And it is quite difficult here to move around if you don't have one. I would love to join you but... Could you just pick me up from Bellevue?
No había muchas posibilidades. Todo el mundo va desde lejos y nadie me conoce. No creo que quieran pasarme a buscar. PERO SÍ. ¡Oh, qué gente más amable! Un tal Brian viene a recogerme. No se quien ni cómo es. Pero parece simpático. La gente de por aquí entra rápido en estado de pavor. ¡¡PERO NO LE CONOCES!! ¿¡Y SI TE HACE ALGO!? (Muy exagerado todo el mundo aquí, por si no os habíais dado cuenta aún). Bueno, es la única forma que veo factible de ir a hacer una ruta. Así que fuera miedos. Lara se apunta rápido al plan, ¡GENIAL!

8.15 am. Bocadillos de tortilla francesa y queso preparados (bffff, solo falta chorizo y sería la delicia más grande). Plátanos. Muuuuuchas cookies... A ver si nos va a entrar el hambre por el camino y no queremos morir de eso. Y allá vamos. Rumbo a Deception Pass con Brian, un sesentañero al que le gusta pescar y hacer fotos de paisajes. Hora y media de viaje sin parar de hablar. Lara dormida en el asiento trasero. Me duele la voz. Y eso que a mi lo de hablar por los codos se me da bastante bien. Pero este hombre ¡NO PARA!


Después de un largo camino hablando de dónde trabajo, cómo trabajo, por qué trabajo, su sobrina, su hermano, su amigo Chack (el de las Vegas), su exmujer, la pesca, las orcas (QUE VOY A VER, ES UNA OBLIGACIÓN MIENTRAS ESTOY AQUÍ), las preciosas islas de Washington (como la de San Juan, que lo escribo para que no se me olvide), y otros diezmilquinientosochentaycinco temas más, llegamos a Deception Pass.

Allí nos espera un grupito de señores y señoras de avanzada edad (excepto otra chica que, junto a nosotras, es la más joven) para comenzar con una ruta de "3 millas" ida y 3 millas vuelta.

- ¿Pero cuánto es tres millas? ¿Cuánto tiempo durará esta excursión?
- 6 millas
Pues así nos quedamos. No sabemos a que hora volveremos así que no hay forma de planificar el resto de la tarde/noche.


Todo el mundo va muy preparado. Pantalones tipo camuflaje. Cazadoras impermeables. Mochilas con silbato incluido. Botas de montaña. Calcetines térmicos. Mapas... Me siento un poco paleta en este mundillo. Voy a tener que formarme. "Cómo ser una buena excursionista". Definitivamente.

Mis deportivas resbalan por las rocas mojadas. Pero, ¡¡ehh!! no me caigo ni una sola vez. Nos perdemos (no solo nosotras, ¿vale?, nos perdemos todo el grupo junto, aunque parezca mentira). Queremos llegar al puente que cruza el río/lago/mar/whatever y no sabemos cómo. Pero las vistas son espectaculares.


Brian no para de decir mi nombre. Me lo va a gastar. Estoy cogiéndolo hasta manía. ¡Vega, míra, una madrona! ¡Vega, mira, ¿has visto esas hojas?! ¡Vega, ¿has sacado una foto a eso?! ¡Vega, una foca! ¡Vega, dos águilas! ¡Vega, otra foca, con un salmón en la boca! ¡Vega, los piragüistas! ¡Vega, dos pescadores! SÍ SÍ SÍ SÍ... Muy simpático de verdad, pero por favoooor. ¡Mi nombre!

Eso sí, he visto ¡¡AGUILAS IMPERIALES!! (Lo de imperiales lo digo yo, no se si se llaman así pero tienen pinta de que ese es su nombre). Estos super típicos americanazos. Los de las películas. El símbolo de Estados Unidos. Los de la cabeza blanca y el cuerpo marrón. Gigantes como personas. Y allá va la foto (gracias familiares unidos por esta camaraza que me regalásteis)


Todo aquí me recuerda a Noruega. Me acuerdo de Baneheia, de Jegesberg, de los NORSEC trips, Preikestolen y la subida hasta llegar hasta la cima... Es precioso y me trae muy muy muy buenos recuerdos. Los mejores que tengo, la verdad. Y me pone triste y feliz a la vez. (Kristiansand, volveré, no te preocupes)







Comemos todos juntos en la playa. Quiero hacer bonfire. Quiero comer marshmallows y meter plátanos con chocolate en el fuego cubiertos con papel de aluminio. Pero parece ser que está prohibido hacer fuego aquí. Así que me quedo con las ganas. Otra vez será. Y con acampada incluida. Tiendas de campaña, saco de dormir, bichos, dolor de espalda, frío y todo lo que ello conlleva. PERO QUÉ GANAS.

Me hago la fotógrafa y me pongo a sacar fotos artísticas (bueno, tampoco tan artísticas, pero me hago la interesante). Foto aquí. Foto allá. Aquí agachada. Aquí con este árbol. Que se ve a la arena. Y el pescador al fondo. Oh, un tronco. Voy a sacarle una foto. Y otra. Quizá esta perspectiva... Debería apuntarme a un curso de fotografía. Así al menos podría darle buen uso a la cámara. (NO PUEDE SER. ACABO DE PERDERLAS TODAS. MENOS UNA. TO-DAS.) Soy un desastre. Subo las del móvil.
Foto artística con el móvil
Deception Pass

La única foto artística que he podido recuperar de la cámara.
Todo el mundo comparte su comida. Y todo el mundo coge. Nadie vacila. ¿Tu crees que tendremos que repartir las cookies? Eso parece... Merde, nos van a dejar sin ellas. Bueno, mira el lado positivo, menos gordas nos ponemos. Y así es, casi todo el mundo coge.



A la vuelta paramos en una cafetería. Yo quiero ir a casa y dormir. Estoy echa polvo. Pero aún así paramos. Supermercado/cafetería orgánico super healthy. CÓMO NO. En este estado todo es demasiado healthy. QUIERO UNA HAMBURGUESAZA, PRONTO.

Me dejo el monedero en el supermercado/cafetería. Bravo. Total, si solo llevaba 150$, la tarjeta de crédito y la tarjeta del bus con 25$ que no había tocado aún. BRAVÍSIMA. Que alguien me explique, por favor, cómo puedo ser TAN pánfila. Llamo. No está. Obvio. Muy buena tiene que ser la gente para encontrarse ese tesoro y devolverlo. Muy buena. Pero no puedo hacer nada.

De todas maneras ha sido un día genial, aún con el pequeño/gran/enorme fallo final. Pero ha merecido la pena. Totalmente.

¡Buenas noches! (o días, o lo que sea por allí)


Puede que yo sea esa chica. La chica que pierde las cosas. Que pierde el sentido de la vergüenza, los papeles, las llaves, la cartera, la cabeza. Quien se pierde soñando. La que pierde los trenes. La que se pierde por las calles al llegar a una nueva ciudad. La que pierde jugando al monopoli y siempre se enfada. La que se pierde pocas oportunidades. La que pierde la memoria continuamente y no recuerda ni las cosas más básicas ni las más importantes. Quizá debería por eso arriesgar menos. Cuanto menos arriesgue, menos perderé, ¿no?
Quizá. Pero, por suerte o por desgracia, yo prefiero arriesgar y perder que no correr ningún riesgo y no vivir.

23 de octubre de 2016

Cuando vuelves a ser universitario

Casi una semana sin escribir. Lo siento. Lo siento. Lo siento. (Tito, se que estás enfadado, lo siento). Esta semana (hasta el viernes) no ha pasado nada especial. Un poco lo de siempre. Sigo sin tener horario en el colegio. Así que voy a las clases que quiero. Cuando quiero. Ayudo en lo que quiero. Y como yo quiero. Nada mal, ¿verdad? Pero ¡¡¡quiero mi horario!!! Me gustaría empezar a planear clases de una vez por todas. 

¡¡¡¡Aclaración para futuros auxiliares en EEUU!!!!
 El papel del auxiliar aquí no es el mismo que el auxiliar en España. En España el auxiliar va clase por clase, haciendo actiidades divertidas, hablando con los alumnos sobre temas que no se hablan con el profesor de inglés, pasándoselo bien... Es "el profesor guay". Aquí es diferente. Los colegios a los que vamos los auxiliares normalmente son ISA, colegios con programa bilingüe donde todos los profesores (o el 90% de ellos) son hispanohablantes. No necesitan que los alumnos conversen con otra persona nativa para mejorar su listening y speaking. Lo hacen diariamente. Con su profesor. ¿Y que hace el auxiliar pues? Auxiliar. Literal. (Al menos en mi caso y el de otros auxiliares con los que he hablado, no quiero generalizar del todo porque hay casos que no, pero en la mayoría, si). Auxiliamos. Ayudamos. Estamos con los niños más lentos. Los que necesitan un apoyo. Hacemos la misma tarea que están haciendo el resto de sus compañeros, pero en vez de en 10 minutos, en 30. Divertido, ¿eh?. 

Ahora estoy intentando hablar con el director (sí, intentando, porque no hay quien se ponga en contacto con él) para proponerle un plan de proyectos y hacer algo más que ayudar a los más lentos. Quiero practicar lo que investigué en mi TFM. Cómo mejorar la comprensión lectora. Pero bueno, eso es otro rollo.

Hoy vuelvo a escribir porque este fin de semana ha sido bastante divertido. Así que hay algo interesante que contar sin mataros del aburrimiento.

Viernes. Tenemos plan. Plan muy guay. Pero buf... con eso de que los planes  nunca se cumplen... A ver que pasa. ¡¡¡¡PERO SE CUMPLE!!!!
"Join Together". University of Washington. ¡¡Una fiesta universitaria!! Cogemos el coche y vamos por primera vez hasta Seattle en coche. Colleen dice que hay que pagar 5$ por pasar por el puente de la universidad. Yo creo que no ehh... He pasado un par de veces y nada... (Al final resulta que te lo mandan con una factura a tu casa... oye, pues que timadores, que ni lo avisan). 

Llegamos a Seattle. Estadio de los Huskis (el equipo de la universidad). Carpas. Muchas carpas. Por todas partes. Es como Kristiansand la primera semana. "Hotdogs". "Cupcakes". Maaaadre... ¿será gratis? 



No puede ser. Se pone a llover. Lleva todo el día sin llover. Todo el día. Salimos del coche y lluvia. La suerte está con nosotras, definitivamente.

Pero eh, mirad qué rápido nos han solucionado el problema

Empezamos nuestro tour por las carpas y... ¡¡¡ES TODO GRATIS!!!
Manos a la obra. Es hora de mostrar nuestra habilidad española para recolectar cosas gratis. Me vuelvo a sentir como en Noruega. Alba, Juanamary, Mariana, ¿os acordais?
-EHHH, ¡AHÍ HAY GLOBOS!

- ¡Seguro que es gratis! ¡Vamos!
Empezamos por los cupcakes, que tienen una pinta exquisita... Chocolate y una gran capa de crema de vainilla encima. Me muero de amor. Literal. 



Chapas. Gafas de sol. Zumos verdes. Agua de coco. Agua de sandía. Pegatinas. Monster. Fotomatón. ¡¡¡FOTOMATÓN!!! (Me encantan los fotomatones, por si alguien aún no lo sabía). ¡Y tiene complementos! Nos llenamos de cosas. Que no falte detalle. 


¿Sigues con hambre? ¿Un perrito caliente? ¿POR QUÉ NO? ES GRATIS. Pues un perrito caliente. A la mierda el gimnasio de toda la semana. Ya se recuperará. Esto no lo vamos a comer todos los días. Ni todas las semanas. Un perrito al año no hace daño (JAJAJA, todos sabemos ue no va a ser al año, pero intento consolarme a mi misma). 



Pronto llegan los demás. Y seguimos con nuestra búsqueda de todo lo gratis posible. ¡¡Qué nos pintan la cara!! Yo quiero todo. La W. Y las huellas de los Huskis. Y purpurina. Y más purpurina por favor, que no se ve suficiente.


Es todo muy emocionante. Está todo lleno de gente. Gente joven (en Bellevue no hay gente joven, solo empresarios, señores mayores y niños). Y esto ni siquiera es la fiesta... La fiesta empieza en un rato en principio. ¡¡Qué ganas!! 


Cancha de baloncesto. Llena. Completamente llena. Gente por todas partes. Nos acomodamos. Empieza el espectáculo. Innauguración del curso. Gente importante. Gobernador de Washington. Senador de USA. Presidente de Microsoft. Mensajes motivadores. Esperanzadores. Coros. Danzas. Videos. Estudiantes entusiasmados. Nosotros, más. Todo super americano. 

"Be boundless for Washington. For the world"




La fiesta continúa. Conciertos. Más bebidas gratis. Palomitas con caramelos. Cojo una bolsa. Mejor tres. Para mis hostsiblings... (o para mí todas, tampoco importa)




Terminamos la noche en Parlor. Bailando salsa. Y reggeton. Dándolo todo. Como buenos latinos. Danza Kuduro. Shakira. Wisin y Yande. Me siento en bisú. Pero sin tanta cola para ir al baño y rodeada de sudamericanos bailando. Alucino con los colombianos. ¡¡Qué rapidez moviendo los pies!! Tengo que aprender a bailar, definitivamente. Mi baile de "giro sola" no me sirve aquí. 

¡Eh! Y en la próxima entrada contaré mi PRIMER HIKING EN WASHINTON. Y primera experiencia con Meetup (una aplicación para quedar con gente que tiene planes súper divertidos). 

¡Besos para todos!





15 de octubre de 2016

Cuando la cosa va de partidos

Llevo días sin escribir. Lo sé. Lo siento. Matadme. Soy una vaga. Me puede la pereza. Bueno, y la falta de tiempo. No es todo culpa mía. No quiero que penséis que soy una dejada (solo un poco, pero no es lo único). No he parado. Literal. Desde el martes NO HE PA RA DO. Resulta que el lunes tengo que hacer la defensa del TFM. A las 00.30 de la noche. Sí, y porque (gracias al Cielo) me han cambiado la hora. Que en principio lo tenía a las 2 de la mañana. Olé ahí. Mira que sabían que estaba a 9 horas de diferencia horaria. Pero, ¡queeeé mas da! Total, su hora de hacerlo es una hora lógica. Las 11.. no tienen ni que madrugar. Pero eso, que por suerte me han cambiado la hora. Pero, ¿qué pasa? Que ya me había olvidado de defensas. El "ya si eso mañana..." me ha pasado factura. Y me veo a dos días antes de la defensa haciendo la presentación. A toda prisa. Y que quede bonita. Total, que hoy he estado de 7.30 a 17.30 haciéndola. Sin parar. Así, a dolor vivo. Y pensé que no la terminaría nunca... Ahora solo falta prepararme lo que voy a decir, que no es poco. A ver cómo cuento yo todo lo que tengo que contar en 20 minutos. Madre... Me lo voy a inventar más... A ver qué desastre acabo haciendo...

Pero tampoco quiero daros una imagen de empollona que llevo todos los días con la defensa. Porque, por suerte o por desgracia, no es así. Esta semana tenía muchos planes (de esos que acaban no cumpliéndose nunca). Y, tal cual. Viernes Seattle (Fail). Sábado hiking (Fail). Sábado baile de otoño (?) en Newport, el instituto de Lara (Fail). Resulta que ha llegado a Washington la tormenta más grande en los últimos 10 años. Vientos de 60 millas la hora (unos 100km/hora) decían. Lluvias torrenciales. Árboles destrozando casas e infraestructuras. No podremos salir de casa. Compremos provisiones. Y cargadores. Y linternas (yo antes era de velas, ahora estamos modernizándonos). Así que, con estas previsiones, lo más razonable era suspender los planes "outdoor". Equilicuá. Y ni tormenta ni náh. Aquí se asustan mucho por todo. No ha sido para tanto. Un poco de viento fuerte y algo de lluvia (poco más fuerte de lo normal aquí). Pero todos cagaditos. Han suspendido todo. Hasta las clases de yoga para todo el fin de semana. ¡¡Pedazo de gallinas!!

Siiiiin embargo.. Entre los miles de fail plans que tuvimos, ¡también se ha cumplido alguno! Y porrrr eso, esta entrada se llama "Cuando la cosa va de partidos". Y es que he ido a DOS. Sí. DOS. Ni más ni menos. Soccer (o el fútbol-típico-español-de-toda-la-vida) y fútbol americano. El primero fue el miércoles. El de fútbol americano ayer.

Empiezo por el principio, que así no os lío la cabeza.

Miércoles. Por la mañana colegio. Día más aburrido de todos los que he tenido en el colegio. 5º de primaria. Para pegarse un tiro. Los niños rotan y están entretenidos. Yo me quedo 2 horas en cada una de las clases. Las cuales las profesoras repiten UNA Y OTRA VEZ durante toda la mañana. El aire de instituto empieza a notarse. Hasta se come en clase. No hay más que contar. Fue un horror de mañana. Las dos horas de matemáticas me dejaron la cabeza destrozada. Por la tarde he quedado con Mike, que es un amigo del hermano de las amigas de mis tíos de Asturias. Así de fácil. Si el mundo es un pañuelo. Hemos quedado a las 4 para ir a ver el partido a las 7. ¿Y hasta entonces? No hay mucho tiempo entre medias? Quizá sea por el tráfico... Si. Aquí hay mucho tráfico normalmente.Debe ser por eso.

Mamá Sabrina está preocupada. No le conozco. Nunca le he visto. No se nada de él. Solo su nombre. Y que es amigo del hermano de las amigas de mis tíos, claro. Creo que será mayor. Me parece que el amigo del hermano de las amigas de mis tíos es mayor. ¿Pero cuánto? Mamá Sabrina se preocupa más. "Tenemos amigos que van a ir al partido también. Avísame si no estás cómoda y te vas con ellos. Además, son argentinos, así es más fácil". No va a pasar nada. (Vega y su confianza eterna en la humanidad). A las cuatro llega a recogerme. Es mayor, pero no tanto, normal de mayor. Debe tener 35 o así. Está casado. Con una chica japonesa (SÚPER GUAPA). Vamos a quedar con ella después para ir a cenar juntos. Me enseña Seattle desde el coche. La zona de la Universidad. La biblioteca donde está grabada una parte de Harry Potter (¿POR QUÉ NADIE ME HABÍA DICHO ESTO?). Algunos barrios súper chulos. Y Green Lake. Todo el mundo habla de Green Lake. Es un parque (sin árboles, que debe ser que ya hay muchos en el resto del estado) con un lago enorme en medio. Ahí va la gente a caminar, a correr, hacer ejercicio, picnics... Tiene vistas a Seattle Downtown, así que se ven todos los edificios gigantes desde aquí. Es precioso. Le faltan algunos árboles, pero bueno, está guay igual. "¿Te gusta el tequila?". "Sí... ¿por qué?". Ven, vamos a tomar algo. Bar-restaurante mexicano. Barra LLENA de tequilas. Miles de ellos. Pero no es mi hora del tequila. Son las 4.30 pm. Me pido una cerveza. Mike una cerveza y un tequila (del marróncito, no del transparente). Me lo deja probar. Que asco. Sin limón ni sal ni nada. Así, a palo seco. Aggggg. Y lo bebe sorbito a sorbito, para prolongar el dolor. Que horror. Le invito. 20$. WHAAAT? Dos cervezas y un chupito. 20$. No vuelvo a ser generosa. Nunca, no aquí por lo menos. Qué locura.

Vamos a recoger a su mujer y a cenar. En principio ella iba a cocinar. Pasta. Pero no tenía tomate. MENOS MAL. Así que vamos a un japonés. El mejor japonés de Seattle según ella. Habrá que creerla. Ella es la japonesa. Les cuento que en España lo mas típico son los rolls. Los redonditos. Resulta que (como pasa con los burritos) ese tipo de shushi es un invento americano. ¡A tomar vientos! Así que piden "shushi-shushi" para que sepa de verdad lo que es. Comenzamos con la bebida japonesa. Vino blanco japonés (que sabe a tequila) y cerveza japonesa. Es de mala educación servirse el vino a uno mismo. Pero solo el vino. Comida. Empezamos con unos trozos de un pescado (creo que es rape) crudo. Está muy muy bueno. Lleva una especie de salsita y le da un sabor buenísimo. Atún crudo con una especie de soja. Otro pescado. Nigiris con todos los tipos de pescado por encima. La soja nos la han dado ya untada en el pescado. Pero me explican cómo se hace para no mojar el arroz y que se quede lleno de salsa. Todo muy interesante. Atún rojo. Más shushi. Más... Muchísima comida. Estoy súper llena. Y un poco borrachina ya. Debería dejar de beber vino y cerveza a la vez...





Al terminar de cenar Mike y yo cogemos un Uber para ir al partido. ¡¡Mi primer Uber!! ¡¡¡Qué emocionante!!! Para quien no lo sepa, es una mezcla entre taxi y blablacar. La gente que se aburre se pasea por la ciudad con el coche y si alguien les llama desde la aplicación hace la función de un taxi pero con su propio coche. Dicen que hasta los propios taxistas lo usan para ganar algo de dinero de más (y es que con este invento deben ganar poco, porque nadie usa taxi). Las vistas de la ciudad son alucinantes. Aunque con la cámara de mi súper móvil no se aprecia. Waw. De noche llama más la atención incluso que de día.


¡¡¡EY!!! ¡¡Qué barrio más guay!! ¿Dónde estamos? " En la zona antigua de Seattle. ¡¡¡PERO QUE HAY ZONA ANTIGUA!!! ¿Y qué hacíamos nosotras el otro día por la zona de "tienda-tienda-tienda-tienda-starbucks-tienda-tienda-starbucks-mcdonalds-tienda"? Nos habían timado. La próxima vez esta zona es la que nos tenemos que recorrer. Pero resulta que es zona de yonkis. Bah. Vuelve mi confianza en la humanidad. Si no me voy a perder todo en la vida.

ESTAMOS EN EL ESTADIO. Todo el mundo está borracho esperando a entrar. Muchísimo ambiente. Más que en el partido del racing (lo siento Yanguas, así es). Y yo que pensaba que aquí no se jugaba al fútbol (Soccer o como quieran llamarlo)... ¿Pero EEUU no juega en el mundial, verdad? Me muero de emoción con el ambiente. Es súper americano. Huele a perrito caliente. Hamburguesa. Y palomitas llenas de mantequilla. Todo al mismo tiempo. Compramos cervezas para amenizarlo. Sólo 10$ cada úna. ¡¡MENUDO CHOLLO!! (la estrategia de "borrowing beers" va a reaparecer en mi vida me parece). Ya puede durarme todo el partido. O emborracharme a gusto, así no lo pienso.


SOUNDERSSS SOOOOUNDERS... Ups.... Creo que me está subiendo la cerveza. Estoy yo sola con 6 americanazos más. Pero, para variar cuando voy a un partido (JAJAJA, ni que hubiera ido a más de dos en mi vida), los Sounders no marcan ni un gol. Así que sigo sin saber cómo es esa emoción de que tu equipo marque. Creo que volveré la semana que viene, o la siguiente. A ver si hay más suerte.


Al salir vamos a un grupo de conversación de Español que organiza un amigo del amigo del hermano de las amigas de mis tíos. Y a practicar el español, por si acaso lo estaba perdiendo ya. Juego al billar (por primera vez) y madre, no puedo ser peor. Yo me hubiera echado del bar. Directamente. Casi saco tres ojos, rompo cinco vasos y lanzo el palo volando. Pero todo bien. La cerveza sigue haciendo efecto así que no me preocupo demasiado.  

El miercoles, como véis, fue un día muy guay. Pero como he dicho antes. No queda ahí la cosa. Que no. Que aún queda un partido más. DE FÚTBOL AMERICANO. Este si que sí. Quiero ir a ver a los Seahawks (el equipo de fútbol americano de Seattle). Pero sólo cuesta 200$ la entrada más barata. Casi gratis. Otro chollo. Creo que los veré en la tele. 

Viernes por la tarde. Después de morir toda la mañana haciendo la presentación, toca despejarse. Equipo del instituto de Lara. Newport. 7.30. Partido. Llegamos. 5$. Si cobran hasta por los partidos del instituto, no me fastidies... Hace un frío que pela. Pero la gran tormenta más dura de los últimos 10 años no nos va a parar los pies. Lluvia. Viento. Frío invernal. Y Vega con chubasquerillo de plástico fino. Como una machota. Dí que si. 

No comprendo el juego. Nada de nada. Sacan. Se tiran unos encima de otros. Vuelta a empezar. Sacan. Aplastamiento. Otra vez. Sacan. Aplastamiento... etc. etc. etc. (durante tres horas que dura). Miro el marcador. 0-32. ¿¿¿EEEEHHHH??? "¿Vosotras creéis que esos son los puntos?". Voy a preguntar. Sí, son los puntos. Van perdiendo de 32. DE 32. (Como he dicho, no comprendo este juego, así que yo me imagino que es como fútbol normal y han marcado 32 goles,  así es más impresionante).
Pero eh, me lo paso pipa con la orquesta (que toca canciones de el Príncipe de Bel Air) y las Cheersleaders. Son TO TA LES.


Pero me estoy helando. Mis manos tienen rainone (como lo llama mi madre) y mis dedos se han muerto. Necesito ir a un lugar calentito. Venga, vámonos...


Eh... ¿Qué es eso? ESPERA UN MOMENTO. ¿Por qué están esos vestidos de sirenitas hawaianas? ¿Qué van a hacer? Desfilan por alrededor del campo. A lo lejos una banda de música enorme. Deben ser como 80 personas. AYYYY. ¿QUÉ ESTÁ PASANDO? Me quiero ir. Pero no quiero. Pero me congelo. Pero la emoción me puede. Quiero volver al Instituto. En América. Quiero ser estudiante. Y cheersleader. Quiero ver qué van a hacer las sirenitas hawaianas. Tienen banderas. Y bailan. Se acaba la primera parte del partido. Todos se preparan. Ready... Steady... GO!




No hay más que decir. No hay palabras. Creo que en uno de los vídeos hasta se me oye gritando. Estoy entusiasmada. De verdad. Entusiasmada. No tengo más que decir acerca del tema. 

Cuando se acaba la primera parte y la actuación nos marchamos. No puedo más. No tengo manos. Están blancas. Sin sangre. Una locura. Y no hemos cenado. ¡Y ya son las 9 de la noche casi! ¡¡¡QUÉ HORAS SON ESTAS!!! Yo, acostumbrada a cenar a las 5.30 - 6.00... Esto es tardísimo para mí. ¿Griego? Griego. Pido un Gyros. Con carne de burra y res. Que es lo más típico. Dicen. Pues eso mismo. Y tengo buena suerte. Está de li cio so. O yo tengo mucho hambre, que también puede ser.

¿Una cerve? Hay un sport-bar aquí al lado. Vamos ahí mismo. Así no cogemos el coche mil veces. 
One beer, please
¿Pasaport? ¿ID?
 (Mierda, se me ha olvidado...) Ok, I forgot my passport... Then, could I have a coke? Diet coke please.
ID?
What? ID for a coke too? WHAAT? Ok... A glass of water then...
ID?
¿¿¿PEEEERDONA??? Tiene que estar de broma. You are kidding, right? Pos que no, que no está de broma. Que es verdad. Que no me da agua. Que me vaya del bar. Que sin pasaporte no hay bares. Que la ley es la ley. Y necesito el pasaporte para entrar en un bar. Aunque solo vaya a mirar. ¡Malditas leyes americanas sin sentido! Casa. Pasaporte. Vuelta a un bar. Cerveza fresquita. Jo, que bien. Lara tiene que conducir de vuelta. "Perdón, ¿con cuántas cervezas puede pararte la policía?". Punto cero ocho. Lara me mira. La miro. Miradas de felicidad. AAAAH BUEEEEENO.  Punto cero oooocho... De sobra. Punto cero ocho es menos de una cerveza. ¿¿¡¡¡QUE QUÉ!!!?? Una de 12 onzas como la que nos estamos tomando ya pasa el límite. No pu e de ser. Y yo que ustedes tendría cuidado, a un chico que viene mucho por aquí hace poco le pillaron con una cerveza. El abogado le salió por unos 15.000$. (El camarero era panchito). ¿¿¡¡ABO... QUÉ!!?? ¿¿PERDÓN?? ¿ABOGADO? ¿POR UNA CERVEZA? Blancas. Así estamos. Mandíbula al suelo. ¡Pam! Y así, planchadas nos deja. Así que paseo. Para bajar la media cerveza. Just in case. You know.

Y así (casi) acaba nuestro finde de planes failed y otros planes guays.

Por cierto, he encontrado una nueva tienda-supermercado. Bueno dos. Sí, si ni más, ni menos. Y como sabéis que estoy algo obsesionada con los supermercados os lo tengo que contar.
Market world. Tienda de cosas de todo el mundo. Desde ropa, inciensos, velas, instrumentos de cocina, muebles, postales en todos los idiomas y juegos de todas partes, hasta COMIDA de todos los países que os podáis imaginar. Hasta chuches japonesas.
Mariana, Caitlin. No he podido evitar
acordarme de vosotras

Como buena pava que soy (y acordándome de Enrique)
hago fotos a los Mikado de mil sabores deliciosos,
hasta cubiertos de almendras garrapiñadas
Evita, ¡mira! ¡Doritos healthy de chia y chinoa!
Mamá, Tito. Ya no tenéis que mandarme turrón por Navidad.
Con los polvorones me vale.
Y el otro supermercado es ecológico entero. Super healthy. Muchísimo. Todo sanísimo. Comida precocinada a mogollones. Pero toda ecológica y sana (de hecho me compré un trozo de pizza - vegana y sin queso - que estaba para chuparse los dedos). Pero, para variar, no tenía batería así que no pude hacer fotos. Pero hasta mojaban las verduritas para que mantuvieran su frescor. Así de pijos son.

¡Buenas noches/tardes/días a todos!